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Presentación del libro de Julio Sánchez Rodríguez “Bartolomé Cairasco de Figueroa y su Templo Militante ”

El cuarto centenario de la muerte de Bartolomé Cairasco de Figueroa (1610-2010), me ha brindado la oportunidad de escribir este libro sobre su obra principal Templo Militante o Flos Sanctorum. La edición consta de tres tomos y un DVD, con el siguiente contenido:

 

Tomo I: Introducción.

Tomo II: Primera y segunda parte de Templo Militante.

Tomo III: Tercera y cuarta parte de Templo Militante.

DVD: Facsímil completo de Templo Militante.

 

En la Introducción expongo los diversos temas tratados en Templo Militante, que el lector puede ver en el índice. Sugiero que se preste atención al fondo bíblico y teológico de este Santoral, que revela la sólida formación de Cairasco en estas materias. Es también evidente sus amplios conocimientos humanísticos en literatura, bellas artes, mitología, naturaleza y otras ciencias. Pero Templo Militante nos abre las puertas para conocer, además, aspectos interesantes de la biografía del “canónigo canario”, como él mismo se define. Sus orígenes italianos, familia, canariedad, viajes, sentimientos, pensamiento, espíritu crítico y humor, están reflejados en su obra. Esta Introducción facilita la lectura siempre difícil de esta obra poética, escrita principalmente en octava rima. Este primer tomo está enriquecido con ilustraciones, retratos o grabados, autógrafos de los más destacados personajes, escudos e inscripciones. Entre los autógrafos veremos los de Bartolomé Cairasco, los de sus padres Mateo y María,  los de sus hermanos Serafín y Constantín y los de otros familiares.  De especial interés consideramos las lápidas de la familia Castillo-Cairasco de la iglesia de Santo Domingo y los cuadros e imágenes de la ermita de Los Reyes, del patrocinio de la misma familia, el busto de Cairasco con sus detalles en la plaza homónima y los escudos de Figueroa y Argote de Molina de la Casa de Colón.  Concluye la Introducción con un apéndice documental, en el que reproducimos el poder otorgado a Bernardino de Palenzuela por Bartolomé Cairasco en 1603, conservado en el Archivo Histórico Provincial de Las Palmas, y la copia de su testamento que guarda el Archivo de la Catedral de Santa Ana.

 

En los tomos II y III  se recoge  gran parte de esta monumental obra titulada Templo Militante o Flos Sanctorum. He seleccionado los textos más significativos de los 207 capítulos que  conforman sus cuatro partes, procurando salvaguardar el hilo argumental de cada una de las fiestas o vidas de los santos que se narran. Concretamente, de las 9.629 octavas reales escritas por Cairasco, se seleccionan 3.684. También se incluyen textos de los proemios de cada capítulo. Todo ello, acompañado de aparato crítico. Las 1.603 notas a pie de página, ayudan a descubrir los secretos que esconden los versos  del poeta, principalmente las citas implícitas de la Biblia y las fuentes literarias, históricas y doctrinales. En otras notas, se comentan, clarifican o corrigen frases, hechos o datos expresados por el autor. Las ilustraciones de estos dos tomos están tomadas de los grabados de la obra Vies des Saints ou Abrégé de L´Histoire des Pères, des Martyrs et autres Saints, editada en París en 1825. Como viene siendo habitual en mis publicaciones, la edición de los tres volúmenes ha estado al cuidado de don Carlos Gaviño de Franchy, cuya profesionalidad es bien conocida.

 

Finalmente, para que la obra fuese lo más dadivosa y  útil posible, se incluye un DVD con el archivo digital del facsímil completo de Templo Militante, tomado de diversas ediciones. La primera y segunda parte de la edición de Luis Sánchez, Valladolid 1603. La tercera parte de la edición de Luis Sánchez, Madrid 1609. Y la cuarta parte de la edición de Pedro Crasbeeck, Lisboa 1615. Además de estos editores,  en 1861 Agustín Millares Torres se propuso reeditar Templo Militante por entregas en el folletín titulado Omnibus, pero no llegó a culminar el proyecto al suspenderse la publicación. No obstante, salió a la luz la primera parte y dos tercios de la segunda. Ahora, 400 años después de la muerte del poeta, he considerado que era el momento oportuno de publicar íntegra su obra fundamental en formato digital, con la intención de hacer un servicio a los lectores,  principalmente a los investigadores,  profesionales de la literatura, profesores y estudiantes.

 

Julio Sánchez Rodríguez.

Ingreso de Julio Sánchez Rodríguez en la Real Academia Canaria de Bellas Artes San Miguel Arcángel

 

 

Discurso de ingreso en la Real Academia Canaria de Bella Artes de San Miguel Arcángel. Santa Cruz de Tenerife. 30 de enero de 2011.

 

“Las Bellas Artes en la obra de Bartolomé Cairasco de Figueroa”

 

Ilustrísima presidenta, ilustrísimos académicos, dignísimas autoridades, señoras y señores:

El poeta, músico y autor de obras de teatro Bartolomé Cairasco de Figueroa es considerado como el padre de las letras canarias. Nacido en Las Palmas de Gran Canaria en el mes de octubre de 1538, a los 12 años de edad recibió del rey la prebenda de canónigo en la catedral de Canarias. Estudió en las universidades de Sevilla y Coimbra y, probablemente, en Bolonia. Fundó en su casa de Las Palmas la tertulia Apolo Délfico, donde se reunían los intelectuales canarios y viajeros que pasaban por las islas. Recordemos al poeta Serafín Cairasco, hermano de Bartolomé, fray Basilio de Peñalosa, de la orden de San Benito, los maestros de capilla Ambrosio López y Francisco de la Cruz, el compositor y bajonista Martín de Silos, el comediógrafo y bajo Juan de Centellas y el licenciado Gabriel Gómez de Palacios, todos vecinos de la ciudad de Las Palmas. Destacan también el poeta tinerfeño Antonio de Viana y Silvestre de Balboa, canario que luego emigró a Cuba. Hay que añadir personajes foráneos como los historiadores fray Alonso de Espinosa y el enigmático fray Juan Abreu y Galindo, los sevillanos el genealogista Argote de Molina y el poeta Juan de la Cueva, los ingenieros Leonardo de Torriani y Próspero Casola, y el poeta y sargento mayor Luis Palacios de Narváez. Una tertulia que, ciertamente, estaba a la altura de las que existían en las grandes ciudades europeas.

 

Cairasco escribió diversas obras, como Esdrujulea, Vita Cristi,  las comedias de recibimiento y, sobre todo, Templo Militante o Flos Sanctorum. Yo acabo de publicar el libro de tres volúmenes titulado “Bartolomé Cairasco de Figueroa y su Templo Militante”. Al tomo primero acompaña un DVD que contiene el facsímil de Templo Militante. Esta edición completa sale a la luz 400 años después de la publicada en Lisboa entre 1613 y 1618. Anteriormente se había publicado la primera y segunda parte en Valladolid en 1603 y la tercera parte en Madrid en 1609. Templo Militante tuvo una gran difusión, extendiéndose por España y América. En las bibliotecas de los conventos, parroquias y universidades no podía faltar este santoral.

 

En el primer volumen de la edición que acabo de publicar, estudio las influencias literarias y doctrinales en Templo Militante, así como sus contenidos. En el segundo y tercer volumen se recoge una selección de las más significativas estrofas de los 207 capítulos de este santoral. Concretamente, 3.684 octavas reales y los proemios de cada capítulo. Tengamos en cuenta que Cairasco escribió 9.629 octavas reales, lo que equivale a 77.032 versos, además de unos proemios en verso libre y diversas cuartetas. Una obra inconmensurable que le llevó al autor 40 años de trabajo.

 

Entre los contenidos de Templo Militante, ocupa un lugar preferente las Bellas Artes: la arquitectura, la escultura, la pintura y la música. Hablaremos de cada una de ellas, advirtiendo que Cairasco tiene un concepto diferente de las mismas a las hora de definirlas. Veamos por parte.

 

Arquitectura

 

Entre los diversos oficios que Cairasco ejerció en la catedral de Santa Ana, uno de ellos fue el de Obrero Mayor o responsable y mayordomo de las obras del edificio. La arquitectura estuvo muy presente en su pensamiento y en sus escritos. El Templo Militante es representado alegóricamente como un espléndido edificio de nueve naves, separadas por catorce columnas, y con cuatro torres. Dedica un capítulo al monasterio de El Escorial, citando elogiosamente al maestro de la obra, Juan de Herrera. El personaje virtual Curiosidad hace un viaje por las ocho maravillas del mundo, describiéndolas como un instruido guía. Pero ninguna de las siete maravillas de la antigüedad iguala a la del monasterio de San Lorenzo del Escorial. Dice Cairasco:

 

“En razón, proporción, materia y forma,

belleza, majestad, arquitectura,

peregrina invención, traza inaudita,

pompa, curiosidad y fortaleza,

perpetua celsitud, mientras

el mundo durare, al celebérrimo edificio

edificado en honra de Lorenzo

por el gran español Juan de Herrera,

arquitecto mayor deste milagro,

cuya memoria en él será perpetua

en lo espiritual y divino”.

 

La construcción del templo de Santa María la Mayor o de Nuestra Señora de las Nieves en el monte Esquilino de Roma, la describe Cairasco con belleza y precisión, descripción propia de un buen conocedor de los elementos arquitectónicos. Recito estas dos estrofas que riman en octava,  del capítulo dedicado a Nuestra Señora de las Nieves:

 

“Ya las columnas dóricas levanta

en firme basa el célebre edificio,

ya la grandeza de la Iglesia santa

se muestra en la portada y frontispicio:

la solícita abeja no con tanta

solicitud y natural bullicio

fabrica la labor de sus panales

como el gran templo diestros oficiales”.

“Ya sobre el capitel y la repisa

en alto se deriva la montea,

do el arco nace, como el arte avisa,

que la bóveda excelsa hermosea,

ya el costoso cimborio se divisa,

ya la torre y remate señorea,

ya se celebra misa en los altares

y los romanos entran a millares”.

 

La composición y decoración del templo también se manifiesta con esplendor en la fiesta de la Asunción de la Virgen. Canta Cairasco en el proemio:

 

“Y por las puertas, torres y columnas,

cornisas, frisos, basas, capiteles,

coronas, filetones, arquitrabes,

ventanas, arcos, bóvedas, remates,

y todas las demás partes del templo

un nuevo regocijo discurría.

Que las menores piedras y medianas

y las de más valor hermoseaba,

y con el resplandor del sol divino

que salió por la puerta de oriente,

estaba tan dorado el edificio,

tan claros sus esmaltes y colores,

rojo, blanco, morado, negro y verde,

que bien se echó de ver la fiesta grande

que celebrar quería el coro sacro

de todas las virtudes soberanas”.

 

Finalmente, digamos que Cairasco, además del español Juan de Herrera, cita al italiano Aleotti, contemporáneo suyo, autor de monumentos en varias ciudades italianas, como Venecia y Parma.

 

Escultura

 

Cairasco era buen conocedor de la escultura. El cabildo catedral le encargó el seguimiento de la hechura de varias imágenes, entre ellas el Cristo Crucificado de Agustín Ruiz, esculpido en 1604. En su informe, realizado conjuntamente con el monje benedictino fray Basilio de Peñalosa, afirma que “estaba lo que hasta ahora tiene hecho bueno y de buena perfección”. En Templo Militante, define a la pintura y a la escultura como “poesía muda”. En el prólogo al capítulo de los santos cinco escultores escribe el poeta:

 

“Naturaleza humana

acá en la tierra tiene

dos damas que la sirven y la imitan,

cuya arte soberana las almas entretiene

que con amor las tratan y visitan,

hablan callando y gritan

y son poesía muda:

es una la pintura

y es otra la escultura,

y tal su ingenio, que nos pone duda

lo esculpido y pintado

si es el original o es el traslado”.

 

Cita a los escultores griegos Fidias y Timantes, y al italiano Miguel Ángel en dos capítulos. Lo interesante de Cairasco acerca de este arte, es que elogia tanto a la escultura pagana como a la cristiana. De la escultura romana canta en este octava:

 

 

“Entre las causas de subir la fama

la majestad de Roma a tanta altura,

no ha sido la menor la que derrama

en gloria de su nombre la escultura,

ni el tiempo, ni el olvido, ni la llama

han podido acabar su hermosura;

hoy son desta verdad raros ejemplos

colosos, obeliscos. arcos, templos”.

 

La imaginería católica es exaltada en otra octava, al mismo tiempo que critica la iconoclasia calvinista:

 

“Otro blasón más digno de altos cantos

la escultura ha ganado en su conquista,

habernos dado imágenes de santos

a pesar del hereje calvinista,

con su vista se animan todos cuantos

católicos esperan la revista,

que las estatuas de ínclitos varones

incitan a nobles corazones”.

 

La perfección de la escultura se consigue cuando se confunde con ella el original o modelo, dándole vida. En esto está, según Cairasco, la esencia del arte de la escultura: en que tenga apariencia de vida. Por eso permanecen en la posteridad. Lo expresa en el capítulo de los cinco santos escultores:

 

“Sinforiano, Claudio y Nicostrato,

y Castorio y Simplicio se decían,

famosos escultores que al ingrato

olvido y tiempo gran ultraje hacían,

si era el original o si el retrato

se dudaba de las obras que esculpían,

que la escultura es a veces la suerte

que parece que hay vida donde hay muerte”.

 

Pintura

 

¿Fue Cairasco aficionado a la pintura? Parece que sí por lo que declara él mismo:

 

“una pintura tengo comenzada,

mas son tan soberanos sus secretos,

y sus cercas y lejos tan divinos,

que no hay acá colores que sean finos”.

 

Lo cierto es que era buen conocedor de este arte y lo estimaba sobremanera. Su pintor preferido era Tiziano y canta en verso lo que el maestro italiano con el pincel: el rompimiento de gloria. El canónigo canario fundó la capilla de Santa Catalina en la catedral y para su decoro encargó en Sevilla una pintura que representara los desposorios místicos de la santa. Hoy sabemos que el autor de esta pintura fue Juan de Roelas. Cairasco define la pintura como “imitadora y retrato de la naturaleza, poesía muda y habilidad maravillosa”. Estas son las estrofas:

 

“La imitadora de la naturaleza,

que se suele llamar muda poesía,

para llegar a la mayor alteza

del antiguo valor do estar solía,

ha de tener demás de la fineza

de los colores que la tierra cría,

obscuros, claros, sombras, cercas, lejos,

vislumbres, resplandores y reflejos.

 

El arte de la pintura no es otra cosa

que imitación de la naturaleza,

y aquella se dirá mano famosa

que al natural retrata su belleza,

de aquesta habilidad maravillosa

llega el extremo a tanta sutileza

que muchos ojos ya se han engañado

estimando por vivo lo pintado”.

Cita a los pintores de la antigüedad, Fidias, Apeles, Zeuzis y Timantes y a los italianos Giotto y Fra Angelico. Insiste en que la Iglesia Católica aprueba la escultura y la pintura como imágenes representativas de la doctrina cristiana y de la vida de los santos:

 

“y aprueba de escultores y pintores

la Iglesia la escultura y pintura,

que la imagen es libro que nos cuenta

lo que la misma imagen representa”.

 

Finalmente, Cairasco imagina a Dios mismo pintando y retratando la belleza de la Virgen María:

 

“y cual pintor que adorna y hermosea

algún retrato que le da contento,

así con mil colores exquisitos

la pintó de bellezas inauditas”.

 

 

Música

 

De todos es conocido que Cairasco fue poeta y músico. En el epitafio de su tumba está escrito en latín: Lyricen et vates. En las actas capitulares hay muchos datos que muestran al canónigo Cairasco como músico. Tenía en su casa un monocordio que luego vendió a la catedral. El cabildo le encomienda “que pruebe las campanas y el órgano que se había encargado a Pascual Hardin a través de su factor Lorenzo Guisquiere”. Se le designa para que cante la pasión en Semana Santa. Y se le pide que toque el órgano cuando faltaba organista en la catedral.  La música fue para Bartolomé Cairasco el arte más sublime. La destaca en 30 de los capítulos de su obra Templo Militante. En el capítulo primero de la Encarnación aparecen en escena músicos con instrumentos musicales, como una preciosa alegoría de la concordia entre Dios y el hombre:

 

“Los ministriles del supremo coro,

arpas, vihuelas, cítaras, acordes,

mostraron luego en cántico sonoro,

que Dios y el hombre ya no están discordes”.

 

En la Navidad, fiesta de alegría y gozo, la música de los ángeles y de los pastores envuelve todo el misterio:

 

Canto de los ángeles:           “Luego de los empíreos aposentos

descienden los alados escuadrones

de espíritus seráficos, que atentos

en componer dulcísimas canciones,

al son de sus acordes instrumentos

laúdes, arpas, cítaras, violones,

a coros alternan, y a millares

por toda la región del aire mil cantares”.

 

Canto y baile de los pastores:      “Y deshojando palmas y laureles,

que siempre aquellos campos hermosea,

de los pimpollos tiernos más noveles,

las sienes se coronan y rodean,

y al son de sus albogues y rabeles,

con ligereza extraña zapatean,

y mientras unos daban zapatetas

cantaban otros varias chanzonetas”.

 

Las parroquias, colegios y asociaciones vecinales tienen en este capítulo de la Natividad de Jesús unos hermosísimos versos para recitar en una celebración o escenificación navideña.

 

En la fiesta del fundador del canto gregoriano, San Gregorio Magno (papa del año 509 al 604), afirma Cairasco que este canto es “el arte de la música suave”. Y en otro lugar llega a decir que la Iglesia “conserva la perfecta música, que es un retrato vivo de la angélica”. Pero es en la fiesta de la Santísima Trinidad cuando la música alcanza lo sublime y el éxtasis. La “música se ve con el oído”, dice Cairasco en frase afortunada, que leemos en esta octava:

 

“Pero quien oye un músico famoso

sin verle en lo que tañe o lo que canta,

verá muy bien el modo numeroso

la voz, la mano, el quiebro y la garganta,

mas no verá si es feo o si es hermoso,

si es grande o chico, fuerte o si se espanta,

la música se ve con el oído,

mas lo demás está en otro sentido”.

 

Luego apostilla:

“Los ángeles al vario contrapunto

pusieron fin y sin bullirse un ala,

los instrumentos músicos dejando,

quedaron como en éxtasis mirando”.

 

El capítulo de San León segundo papa está dedicado todo él a la música. Es la música el personaje alegórico invitado a cantar la vida del santo, que había sido director de la “Schola cantorum”, y siendo papa, fue el reformador del canto litúrgico en los años 682 y 683. El exordio de este capítulo finaliza con la entrada solemne de la Música en el gran templo, acompañada de personajes mitológicos, del rey David, de los nueve coros angélicos y de tres grandes músicos españoles, contemporáneos y, probablemente, amigos de Cairasco, Morales, Guerrero y Victoria:

“Íbanla acompañando

músicos y poetas,

Yubal, Mercurio, Apolo, Orión, Orfeo,

y su arpa tañendo

cantaban sus discretas

canciones el gran rey del pueblo hebreo.

Las nueve del museo

gozaron desta gloria

y del tiempo moderno

aquel hispano terno

de Morales, Guerrero y de Victoria,

que parece de su vuelo

que aprendieron su música en el cielo”.

 

En otros capítulos, Cairasco afirma de Tomás Luis de Victoria que es “honor y gloria de España”, y de Francisco Guerrero que es “conocido español en todo el mundo”.

 

En el capítulo citado de San León segundo, Cairasco eleva la música a lo más alto, dándole sentido angelical o celestial. Recuerden que la escultura era retrato del cuerpo humano y la pintura retrato de la naturaleza, pero la música es manifestación del cielo o “un retrato vivo de la existencia angélica”. Dice el poeta:

“La música es concordia de voces diferentes,

y el alma es su lugar y propio objeto, que no

hay cosas en el suelo que así les manifieste

las del cielo”.

 

Y elogiando al papa León escribe esta preciosa octava:

 

“Fue aqueste gran pastor, no sólo experto

en letras, y muy docto en ciencias graves,

mas diole liberal el cielo abierto

de la elegante música las llaves:

diole la liga, el orden, el concierto

de las voces y números suaves,

y aquel diverso armónico artificio

de los ángeles bello ejercicio”.

La música angélica suena y resuena especialmente en el poema que dedica  Bartolomé Cairasco de Figueroa al Arcángel San Miguel, titular y patrono de esta Real Academia:

 

“Sonaron luego las trompas y clarines

en el sagrado Templo Militante

y el eco resonó por sus confines,

y después del estruendo resonante

del belicoso estrépito y ruido,

que dio contento al coro circunstante,

sonó con gran regalo del oído

un músico concierto no terreno,

sino de allá del reino esclarecido.

Como después del furibundo trueno,

a los humanos ojos apacible

se muestra el cielo claro, el sol sereno,

así pasado el son de Marte horrible

satisfizo la música sonora

al consistorio sacro lo posible.

En ella se cantó la vencedora

fuerza de San Miguel que puede tanto,

que la del bravo Lucifer desdora,

y acabado el dulce canto

volvieron las virtudes soberanas

a la honra de Dios el mirar santo,

la cual considerando cuán ufanas

se mostraban de oír la bella historia,

volvió a cantar las guerras inhumanas

siguiendo desta suerte la victoria”.

 

 

La música, dice Cairasco, es bello ejercicio de los ángeles, pero no por ello deja de ser humana y alivio de los seres humanos; por ello asevera:

 

“El triste aprisionado,

el mísero cautivo,

el solo, el afligido, el viandante,

el monje y el soldado,

el manso y el altivo,

el justo, el pecador y el navegante,

el sabio, el ignorante,

el tosco, el cortesano,

el más esquivo y fiero,

el más grave y severo,

el pobre, el rico, el noble y el villano,

y todos los mortales

hallan cantando alivio de sus males”.

 

En la vida de San Vito se narra que viéndole su padre afligido o enfermo, pensó que su alivio sería la música:

 

“Y como con la música acordada

descansa el afligido pensamiento,

diestros y varios músicos vinieron

que al enfermo cantaron y tañeron”.

 

La música como medicina ya se contempla en el Antiguo Testamento. En el capítulo 16 del libro primero de Samuel se relata que “cuando el espíritu malo asaltaba a Saúl, tomaba David la cítara y la tocaba. Saúl encontraba calma y bienestar y el espíritu malo se apartaba de él”. Y don Quijote decía “quien canta, sus males espanta” (capítulo XXII de la primera parte).

Y como colofón de este apartado de la música, es interesante exponer que el músico Bartolomé Cairasco dejó escrito un guión o libreto para cuatro voces. Está en el capítulo de los santos mártires  Timoteo, Hipólito y Sinforiano. Dice así:

 

“Tres voces, un tenor, tiple y contralto

cantan un tres en este alegre día,

que de los nueve coros el más alto

gusta de oír la dulce melodía:

ut, re, mi, fa, sol, la, suben de un salto

hasta la soberana monarquía,

y no es admiración que vuelen tanto

por llevar el compás clamor santo”.

 

Van entrando en escena los solistas para cantar la vida de los tres mártires. Primero interviene el tenor para cantar la vida de Timoteo. El segundo en actuar es el contralto que canta el martirio de Hipólito: “cantó con voz suave tan jocundo, al tiempo que su muerte se pregona, como el cisne a la orilla del meandro”. La tercera voz, el tiple, fue el propio Sinforiano, y su madre, soprano, la cuarta voz: “y al referido tres, fuera de uso, echó una cuarta voz tan ingeniosa, que acrecentó el consuelo al joven fuerte”. El mejor homenaje que podríamos hacer a la figura de Bartolomé Cairasco es poner música al martirio y tragedia de estos tres santos y llevarla a escena. Otro relato escribió nuestro poeta para representarse como obra de teatro. Me refiero al martirio de San Adrián y compañeros mártires. Está configurado como una tragedia de tres actos y coro. Con una respetuosa adaptación podría ser escenificada en nuestras plazas o salas de teatro.

 

Anteriormente he citado El Quijote. Como estamos en la Academia de Bellas Artes, vuelvo a él para recordar el episodio que narra la conversación que el hidalgo caballero tuvo con su escudero Sancho Panza. Este episodio lo ha recordado Armas Marcelo en un artículo en ABC referido al maltrato que está recibiendo la cultura en esta época de crisis, titulado “En el furgón de cola”. Cuando Sancho Panza le pregunta a don Quijote por qué razón un caballero de su categoría repara, enaltece y hasta admira a la jauría de artistas, payasos y saltimbanquis que se encuentra en el camino, don Quijote contesta con decisión: “Porque nos ayudan a quitarnos nuestros miedos”. Porque nos ayudan a quitarnos nuestros miedos y, por consiguiente, añado yo,  nos abren la senda de la libertad.

 

Por mi condición de sacerdote, quisiera terminar con una frase del papa Pablo VI, pronunciada en el encuentro con los artistas en la Capilla Sixtina en el año 1964: “Os necesitamos. Nuestro ministerio necesita vuestra colaboración. Si nos faltara vuestra ayuda, el ministerio sería balbuciente e inseguro y necesitaría hacer un esfuerzo, diríamos, para ser él mismo artístico, es más, para ser profético. Para alcanzar la fuerza de expresión lírica de la belleza intuitiva, necesitaría hacer coincidir el sacerdocio con el arte”. Y en el mensaje dirigido a los artistas en la clausura del Concilio Vaticano II, el papa afirmó: “Este mundo en que vivimos tiene necesidad de la belleza para no caer en la desesperanza. La belleza, como la verdad, es lo que pone la alegría en el corazón de los hombres; es el fruto precioso que resiste a la usura del tiempo, que une las generaciones y las hace comunicarse en la admiración. Y todo ello por vuestras manos. Recordad que sois los guardianes de la belleza en el mundo”.

 

Con esta hermosa cita acabo mi discurso. Es el momento de expresar mi profundo agradecimiento a la Real Academia Canaria de Bellas Artes de San Miguel Arcángel por haberme acogido entre sus miembros. Muchas gracias señora presidenta, muchas gracias señores académicos. Es para mí un gran honor pertenecer a la Academia, pero también un gran compromiso. Cuenten con mi total disposición en lo que pueda servirles. Muchas gracias a todos los asistentes a este acto, gracias por su atención y cariño.

 

Julio Sánchez Rodríguez nombrado Hijo Adoptivo de la villa de Teror

Julio Sánchez Rodríguez fue nombrado Hijo Adoptivo de la villa de Teror (Gran Canaria) por acuerdo unánime del pleno del Ayuntamiento de 29 de diciembre de 2010.

Le entregó el  título el señor alcalde el 26 de agosto de 2011 en el acto del pregón de las fiestas de Nuestra Señora del Pino.

Presentaciones del nuevo libro de Julio Sánchez Rodríguez “Fray Juan Bautista Cervera, de franciscano descalzo a obispo ilustrado”

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El libro ha sido presentado en el Seminario Conciliar de Las Palmas de Gran Canaria el 9 de junio de 2010. El día 10 se hizo la presentación en el salón de actos de la Real Sociedad Económica de Amigos del País de Gran Canaria, ocupando la presidencia el señor Obispo de la Diócesis de Canarias don Francisco Cases Andreu y el Director de la Real Sociedad Económica señor don Tomás Van de Walle de Sotomayor. Fueron ponentes don Cristóbal García del Rosario y el sacerdote don Juan Carlos Arencibia Suárez. Al final del acto, se hizo entrega al autor del diploma de Socio de Mérito de la entidad.

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El día 16 de Junio de 2010 tuvo lugar la presentación de este libro en el salón de actos de la Real Academia de la Cultura Valenciana de la ciudad de Valencia. Presidió el acto el señor Decano de la misma don Vicente Luis Simó Santonja y el discurso de presentación corrió a cargo del reverendo fray Benjamín Agulló Pascual de la Orden Franciscana.

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El día 17 de Junio de 2010 se presentó el libro en el salón de plenos del Ayuntamiento de Gata de Gorgos (Alicante), lugar de nacimiento del obispo. El acto estuvo presidido por la señora alcaldesa doña Ana María Soler Oliver y la disertación fue pronunciada por el cronista del municipio don Miguel Vives Signes.

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El día 18 de Junio de 2010 la presentación se realizó en la Casa de la Cultura del Ayuntamiento de Orba (Alicante), lugar donde vivió su infancia el prelado Cervera. Presidió el señor alcalde don Francisco Villar y la conferencia estuvo a cargo de don Francisco Caravaca Dasí, investigador e historiador.

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Presentación en Puebla de los Ángeles, México, del libro “Juan López Agurto de Mata, Magistral de Puebla, Obispo de Puerto Rico (1631-1634) y de Coro Caracas (1634-1637)”, de Julio Sánchez Rodríguez.

Día 30 de septiembre de 2009, a las 11´30 horas, en la Casa de la Cultura de Puebla.

El acto está organizado por el Instituto Nacional de Antropología e Historia de Puebla de los Ángeles.

Participan como comentaristas del libro las siguientes personalidades:

  • Maestra Silvia Marcela Cano Moreno. Maestra en Historia por la Universidad Autónoma de Puebla. Licenciada en Historia por la Universidad de las Américas, Puebla. Miembro del Seminario sobre Historia Política y Económica de la Iglesia (UNAM) y catedrática en el Instituto de Estudios Superiores de Monterrey (campus Puebla).
  • Presbítero Doctor Guillermo Hernández Flores. Doctor en Filosofía por la Universidad Autónoma de México. Prefecto de estudios del Seminario Conciliar Palafoxiano de Puebla.
  • Maestro Jesús Joel Peña Espinosa, del Instituto Nacional de Antropología e Historia (Centro UNAH-Puebla).

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Don Julio Sánchez Rodríguez, Hijo Adoptivo de Las Palmas de Gran Canaria

“El Pleno del Excelentísimo Ayuntamiento de la Muy Noble y Muy Leal Ciudad Real de Las Palmas de Gran Canaria, en su sesión extraordinaria de 29 de Mayo de Dos Mil Nueve, y en atención a los especiales méritos que concurren en DON JULIO SÁNCHEZ RODRÍGUEZ ha tenido a bien concederle el título de HIJO ADOPTIVO. Y para que conste donde corresponda, se firma el presente diploma en Las Palmas de Gran Canaria a 23 de Junio de Dos Mil Nueve.

    Jerónimo Saavedra Acevedo, Alcalde (rúbrica)

Ana María Echeandía Mota, Secretaria General del Pleno (rúbrica)”.

El acto institucional de entrega del título tuvo lugar en el Auditorio Alfredo Kraus de Las Palmas de Gran Canaria el día 23 de junio de 2009, con motivo de las Fiestas Fundacionales de la Ciudad.

Venezuela

Don Julio Sánchez Rodríguez viajó en el pasado mes de mayo de 2009 a Venezuela para presentar su libro “Juan López Agurto de la Mata, Magistral de Puebla, Obispo de Puerto Rico (1631-1634) y de Coro-Caracas (1634-1637)”.  El día 14 tuvo lugar el acto de presentación en la Universidad Católica Andrés Bello de Caracas a cargo de la doctora doña Elina Lovera Reyes. El día 18 se hizo en el Salón de Actos del Seminario Mayor Santo Tomás de Aquino de Maracaibo con la intervención del doctor don Ángel Lombardi, Director de la Universidad Católica Cecilio Acosta y de don Miguel Ángel Ospino, Rector de dicho Seminario. El día 22 fue la presentación en el Museo Archidiocesano de la ciudad de Coro, participando como presentador el Reverendo Don Numa Rivero, Director de dicha institución.  Finalmente, el día 23 el autor visitó el Hogar Canario de Caracas dejando para su biblioteca dos ejemplares de esta obra, después de dirigir un saludo a los muchos socios que se habían congregado en los salones, con motivo de la Semana de Canarias. Hablaron también doña Arcilia Díaz González, Directora del Hogar y el Padre José  Juan de Paz  Santos, dominico palmero, Profesor de la Facultad de Teología de Caracas.

Academia de Bellas Artes de Sevilla

El Pleno Ordinario de la Real Academia de Bellas Artes de Santa Isabel de Hungría de Sevilla, en sesión celebrada el día 21 de abril de 2009, decidió nombrar a don Julio Sánchez Rodríguez como Académico Correspondiente en Las Palmas de Gran Canaria, a propuesta suscrita por los Ilmos. Sres. Académicos Numerarios don Emilio Gómez Piñol, don Ramón Corzo Sánchez y don Fernándo García Gutiérrez.

Don Julio Sánchez Rodríguez nuevo miembro del Instituto de Estudios Canarios

La Junta General del Instituto de Estudios Canarios, con sede en la ciudad de La Laguna, Tenerife, celebrada el día 19 de febrero de 2009, nombró a don Julio Sánchez Rodríguez nuevo miembro de la citada institución, adscrita al Consejo Superior de Investigaciones Científicas.

Presentación del libro “Las Iglesias de Nuestra Señora del Pino y las ermitas de Teror” de Julio Sánchez Rodríguez

AUDITORIO DE TEROR

Presentación del libro
Las Iglesias de Nuestra Señora del Pino y las ermitas de Teror , del Rvdo. don Julio Sánchez Rodríguez.

Lunes 26 de Enero de 2009, a las 19´30 horas en el auditorio de Teror

Martes 27 de Enero de 2009, a las 19´30 horas en el Gabinete Literario de Las Palmas de Gran Canaria

Intervienen:

  • Don Juan Benítez de Lugo y Massieu, Presidente del Gabinete Literario.
  • Don Maximiano Trapero Trapero, catedrático de Filología Española de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria.
  • Don Alberto Darias Príncipe, catedrático de Historia del Arte de la Universidad de La Laguna.
  • Don Julio Sánchez Rodríguez, sacerdote de la Diócesis de Canarias.

SUMARIO DE LA OBRA

– La primera y la segunda iglesia de Nuestra Señora del Pino en los libros de Fábrica y de Limosnas: 1558-1760.

– La tercera iglesia de Nuestra Señora del Pino en las cuentas de Estanislao de Lugo: 1760-1771. Los artífices de la obra y los grandes maestros retablistas.

– La iglesia y parroquia de Nuestra Señora del Pino desde 1771 a 1899.

– Honores y títulos a la imagen de Nuestra Señora del Pino y su templo en el siglo XX.

– Los patronos y camareras de la Virgen.

– Las ermitas de Teror: San Matías, Nuestra Señora de las Nieves, San José del Álamo y San Isidro.

– Apéndices: Párrocos, Mayordomos, Sacristanes y Ministros de Nuestra Señora del Pino. Cargos y Oficios. Toponimia cronológica y temática.

– Índices onomástico, toponímico y general. Archivos y Bibliografía.